Un año como traductora autónoma resumido en tuits

Hola, con motivo de mi primer aniversario como traductora autónoma, hoy os quiero hablar de mi experiencia hasta ahora.

Hace un año que decidí dar el paso hacia la traducción como autónoma a tiempo completo. Fue una decisión un poco tomada con prisas y un poco forzada, ya que la empresa de software donde trabajaba como traductora en plantilla decidió cesar el departamento de traducción debido a la adquisición de esta por parte de otra empresa mayor y de la noche a la mañana nuestro querido equipo de traductores se vio de patitas en la calle.

Aunque siempre había estado dándole vueltas a la posibilidad de dejar mi trabajo como traductora en plantilla para poder hacer traducciones que me llenaran más, me costó bastante lanzarme al trabajo por cuenta propia.

Lo primero fueron las inseguridades y los riesgos que tomas siendo autónomo. Yo era autónoma antes, pero solo para ingresos extras y, aunque había tenido varios clientes, no eran clientes muy frecuentes, así que tenía miedo de no llegar a fin de mes con lo poco que ganase al principio y de que tuviera que vivir de mis ahorros.

Lo segundo fue por las prestaciones, todos sabemos que los autónomos tienen menos ayudas en caso de baja o embarazo.

Y lo tercero, mis propias inseguridades, poca autoestima y dudas en mí misma para poder organizarme en condiciones, realizar una traducción en condiciones y enfrentarme a las terroríficas fechas límite y al papeleo burocrático y financiero.

Tengo que decir que mi familia no me animaba bastante a dar el paso y yo misma no me sentía segura. Fue mi pareja la que me dio el apoyo, los ánimos y la ayuda que necesitaba porque él sabía que eso era lo que yo realmente quería hacer. Desde aquí mil gracias por apoyarme siempre en todo 😘.

Así que no muy segura de adónde iba esto a parar, me lancé a la aventura con un margen para probar de medio año.

Tuve la suerte de dar con una empresa que tenía un proyecto de gran volumen y muy regular, así que los primeros meses los ingresos fueron bastante buenos. Hasta que de la nada, la empresa dijo que el cliente había cancelado el proyecto y que ya no iba a haber más. De esa empresa no he vuelto a saber. Después de unos meses tan buenos, llegaron de nuevo las inseguridades y los ingresos casi nulos… Lo pasé bastante mal, ya que, después de estar muy ocupada, pasé no tener nada que hacer. Me planteé dejarlo, ya que mi medio año de margen se estaba acabando.

No me quedó otra que dedicarme a buscar empresas y ofertas de traducción en Proz y Translator’s Café. Algunas respondieron, otras no, otras quisieron pruebas que hice, otras ni siquiera las corrigieron…

Resulta que después de muchos correos, insistencias, pruebas aprobadas y no aprobadas, conseguí entrar en la base de datos de subtituladores de una empresa audiovisual intermediaria para una gran empresa vídeos bajo demanda. Ya os podéis imaginar cuál es :P. Entregué mi primer encargo de subtítulos para mi cumpleaños y con se cumplió uno de mis sueños como traductora :).

Durante estos últimos meses también he encontrado una empresa checa que me proporciona bastante volumen de traducciones de cosméticos.

Y, hace poco, después de muchos correos, insistencias, pruebas aprobadas y no aprobadas de nuevo, conseguí entrar en la base de datos de localizadores de videojuegos de una empresa especializada en ello. Así que se cumplió otro de mis sueños.

Conclusión: insiste, no te rindas, cree en ti y aprovecha los periodos de inactividad para mandar más CVs a empresas o tómatelos como vacaciones 😀

Sé que es fácil decirlo, pero incluso a día de hoy, todavía sigo pasándolo mal cuando hay un período de inactividad que se alarga más de la cuenta…

Echándole un vistazo a mis tuits (mi única vía de escape), tengo que decir que el balance es positivo porque ya sabemos que hay que quedarse siempre con lo bueno y que la traducción es un oficio muy agradecido y del cual te sientes muy satisfecho cuando realmente haces lo que te gusta.

Para mí fue un cambio radical, pasé de estar rodeada de un equipo estupendo en el que todos éramos muy buenos amigos a estar solita en casa. Al principio, todo el equipo se reunía para buscar trabajo juntos en cafeterías, pero después, conforme los miembros conseguían su trabajo, yo y otra compi que se pasó a autónoma, nos quejábamos de lo mal que lo pasábamos en casa. Así que empezamos a ir a cafés una vez a la semana para hablar de cómo nos iba y hacernos compañía. También empecé a ir a la biblioteca para ver a gente.

Cuando me mudé a Madrid, tuve miedo de volver a sentirme sola, ya que no conocía a poca gente en la ciudad (ninguno autónomo), así que visité bibliotecas y salas de estudio. Incluso me apunté a la escuela de idiomas para conocer a gente y, de paso, aprender un idioma ;).

Lo malo de los espacios públicos es que me preocupaba que alguien se llevara mi ordenador, mi única herramienta para trabajar, mientras iba al servicio o afuera a atender alguna llamada. Así que me compré un cable Kensigton (y de pasó un ratón inalámbrico en condiciones) para poder salir más tranquila de la sala.

Y hasta aquí mi experiencia, sobre todo ha sido positivo, quitando esos periodos de inactividad y un poco de soledad. De los PMs ya hablaré otro día.

Solo me queda deciros que para saber más sobre mi día a día, utilizo la etiqueta #diariodetraducciones en Twitter sin romper ningún acuerdo de confidencialidad. Animaos a responderme, estaría genial poder ver que no soy la única que pasa por esta situación,

esta,

o esta :P.

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Imagen de cabecera: cortesía de Pixabay.

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4 pensamientos en “Un año como traductora autónoma resumido en tuits

  1. ¡Hola, Anacris!

    Yo también he empezado este año a trabajar como traductora autónoma y me siento identificada con casi todo lo que dices.

    Siempre he leído que hay que aprovechar los días de inactividad porque luego llegan las rachas de mucho trabajo y se echa de menos el tiempo libre. Por otro lado, si la inactividad se alarga mucho, es inevitable agobiarse y pensar que todo el mundo se ha olvidado de nosotros y no volveremos a trabajar nunca más…

    Coincido contigo en que la clave está en no parar de buscar trabajo. Aunque muchas agencias no hagan caso o las pruebas caigan en saco roto, el esfuerzo acaba dando sus frutos 😊

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