Bailando polkas: mi experiencia en Oktoberfest 2019

Hallo!

Como ya sabéis por mi spam en Twitter, en septiembre fui a Oktoberfest por primera vez y me gustaría contaros mi experiencia allí. Si queréis saber cómo compré mi Dirndl, pasaros por mi entrada anterior.

Bueno, justo después de pasarnos por el centro comercial para comprarle a mi amiga un Dirndl, nos dirigimos a toda pastilla hacia el recinto ferial. Fuimos en metro hasta una de las paradas y, desde lejos, vi que es enorme y a esa hora estaba petadísimo de gente.

Nuestra mesa estaba reservada de las 19:00 a las 23:00 y tuvimos que buscar deprisa y corriendo nuestra caseta o Festzelt. Así que, como dije en la entrada anterior, no tuvimos mucho tiempo de ver puestecillos ni las atracciones, es algo que dejo pendiente para el año que viene. Sí, porque me encantaría volver y quizás comprarme otro vestido diferente.

La reserva la hizo mi amiga creo que en julio y costó 50 euros. Funciona de la siguiente manera: reservas un sitio para tantas personas (quizás te toqué compartir mesa con otro grupo de personas) y cada uno recibe un vale de 50 euros para gastar dentro de la caseta o por lo menos la nuestra funcionaba así. Fuimos a una caseta pequeña con cerveza y pollo.

Dentro de la caseta, la decoración era muy bonita y había muchas mesas y casi nada de espacio para bailar, pero lo importante en Oktoberfest es sin duda la cerveza, así que nos sentamos y nos dispusimos a pedir comida y bebida.

El menú tenía varios platos de comida, pero como esta caseta era famosa por su pollo, pedimos pollo con patatas fritas y pato con sauerkraut y con bolas de masa de patata hervida. Obviamente todo acompañado de una jarra de cerveza o Maß. Ah, y la camarera asignada a nuestra mesa era muy simpática y llegó a hacerse voluntariamente una foto con nosotros :).

Después de esta brutal cena, empezamos a bailar polkas en directo entre las mesas. Todo el mundo lo hacía así, incluso si no hay sitio, todos bailan.

La polka de la noche fue la versión alemana de la polka checa Škoda lásky, que hasta yo reconocí. Mis amigos y yo cantamos a pleno pulmón la letra checa por encima de lo que cantaban los alemanes, porque esa canción es originalmente checa.

Al volver me puse a investigar y según Wikipedia en checo y en alemán (por si acaso había discrepancias), la canción fue compuesta por el compositor checo Jaromír Vejvoda en 1934 y fue adaptada al alemán en 1938 por el acordeista alemán Will Glahé como Rosamunde, versión con la que ganó un disco de oro por sus millones de ventas. He aquí ambas versiones.

En resumen, la entrada al recinto ferial era gratis, así que podéis ir a ver la feria sin tener que ir a ninguna caseta, pero si queréis disfrutar del auténtico ambiente bávaro, beber cerveza y bailar polkas, tienes que reservar tu sitio meses antes en alguna de las casetas que hay. Yo lo recomiendo mucho porque fue increíble y ciertamente quiero repetir la experiencia.

Os recuerdo que también escribí una entrada sobre mi experiencia comprando un Dirndl, el vestido tradicional de Baviera. Aquí os dejo la entrada y unas fotitos.

Tchus!

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La fuente (Wikimedia y Pixabay) de todas las imágenes se pueden encontrar al hacer clic sobre la imagen correspondiente. La imagen de cabecera es de cosecha propia ;).

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Un pensamiento en “Bailando polkas: mi experiencia en Oktoberfest 2019

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